Me encuentro sola en mi casa, mis padres han salido de viaje. Tengo ganas de verte de sentirte de tocarte de besarte, de tenerte cerca pero son tan solo anhelos porque al parecer nunca te he tenido, o ese me parece después de nuestra discusión de la mañana, pienso que nuca me quisiste; pero bueno nunca fuimos nada serio, por que siempre tuve miedo de no ser lo que esperabas, y parece que hoy decidiste explotar, pero basta de pensar en cosas triste, mejor me voy a dormir. Comenzaba a prepararme para arrojarme a los brazos de Morfeo cuando tocaron a la puerta me sobre salte, pues solo mi mejor amiga Passiline sabia que estaba totalmente sola y no me cabía en la cabeza que ella saliera a la una de la madrugada para llegar a mi casa a golpear la puerta de mi casa por nada del mundo y mucho menos cuando sus papas se encontraban en casa, y aun si se encontraba sola no estaba lo suficientemente loca como para salir a la calle sola a esa hora.
Pienso mucho antes de abrir la puerta así que vuelven a insistir esta vez con mayor urgencia así que me decido a abrir la puerta sin siquiera mirar por el picaporte, detrás de la puerta lo primero que vi fue tu rostro, con la esencia del arrepentimiento en la cara no me dejaste ni siquiera saludarte cuando te abalanzaste sobre mi, e iniciaste a besar mi boca apasionadamente, me besabas sin siquiera dejarme respirar, me besabas con tanta intensidad que no sabía como articular mis labios a los tuyos. De repente te detuviste para decirme "Te amo", me mirabas y me abrasaste creo que fue lo mejor que pudiste hacer, porque justo en ese instante no sabía que pensar o como reaccionar esto explicaba la torpeza de mis labios al tratar de besar tu boca, me dijiste "Siento ser un patán, pero creo que en tu corazón siempre abra un espacio para este patán", mi respuesta fue un silencio mortal, pero luego mis labios buscaron los tuyos e inmediatamente entendiste mi respuesta siempre tendrás un lugar en corazón.
El juego de los besos apasionados siguió, mientras tu cerrabas la puerta a tus espaldas, me seguías besando pero ahora tus labios no se detenían solo en mi boca, seguían por mi cuello, tus manos pasaban por mi espalda , y las mías aun seguían aferradas a tu nuca, no podía creer lo que pasaba entre los dos en ese instante de repente, tus manos iniciaron a correr mi cabello de mi cuello, para dejar al descubierto el escote de mi blusa que aun llevaba puesta. Mis manos comenzaron a descender por tu torso para encontrar los botones de tu camisa, te miro fijamente como pidiendo tu autorización, y tus ojos muestran la misma sensación de repente me alzas me subes a tus piernas y los besos inician más apasionados mis manos han comenzado a moverse ágilmente, nos dirigimos hacia la sala.
En la sala tu corres la mesita de estar y me recuestas en el tapete, tus labios me besan desde la comisura de mi boca hasta el inicio del escote de la blusa, de repente mis manos inician a desabrochar uno por uno los botones de tu camisa, hasta lograr quitártela, tus manos imitan a las mías y me despojas de mi blusa, e inicias besarme a rozarme con tus dedos con suma delicadeza, la intensidad de los besos aumenta, el calor de nuestros cuerpos se incrementa sin control, las palabras inician a salir, los te amos se incrementan, ahora mis manos van más abajo de lo que pensaba y las tuyas también, luego de esto nuestros cuerpos inician rozarse, lenta y suavemente, las caricias se extienden las palabras se vuelven frases, y los besos se transforman en armas de seducción, tus manos inician a detallar mi cuerpo y los roces se hacen cada vez más intensos, no puedo negar que siento miedo de estarme equivocando, pero tus labios me dan la seguridad que necesito, tus manos son la certeza de que si me equivocara sería el mejor error de mi vida.
Tus manos siguen rozando mi cuerpo, y las mías se enredan en tus cabellos, nuestros cuerpos inician a entenderse la noche se hace nuestra cómplice y el viento que entra por las ventanas es nuestro testigo, me besas desenfrenadamente, mis uñas se clavan lentamente en tu espalda, tus labios se hunden en mi piel los gemidos no se hacen esperar, cada te amo se vuelve un quejido de complacencia. Mis uñas dejan marcas en tu espalda, el peso de tu cuerpo me oprime, pero la seducción sigue me besas y te beso me recorres y te recorro, ahora estas encima mí me miras fijamente, y me dices "TE AMO", el viento entra por las ventanas se une con el aroma a rosas y se extiende por la sala, y así como el viento se unió con el aroma de las rosa nuestros cuerpos terminan de danzar y se unen, expiran nuevos gemidos, esta vez más seguidos y Dioniso ve como tu y yo nos hemos vuelto parte de su conspiración. Una vez terminamos de hacer el amor me abrazas y me arrullas con tu voz.
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