No me acuerdo del preciso instante de tu llegada a mi vida, solo se que te vi y sentí simpatía hacia ti, no se porque tal vez porque siempre quise alguien con quien hablar y un cómplice que jamás me delatara aunque no estuviera de acuerdo con lo que hacia, que estuviera ahí para apoyarme, y en ti parecía tenerlo aunque como todo en la vida tenía su costo y este era convertirme en tu mejor amiga y dejar de ser tu hermana, lo cual no me disgustaba más que un hermano necesitaba un amigo que estuviera conmigo todo el tiempo que Dios se lo permitiera. Llegaste a mi vida cuando estabas en tu peor momento no sabias en donde ubicarte, en un mundo nuevo y lleno de desconocidos. Pero debo admitir que yo no te simpatice del todo en un inicio por mi apariencia pero poco a poco como los pétalos de una rosa fui abriendo contigo mi alma y mi espíritu, y por lo visto era lo que necesitabas en ese momento.
Nuestra primera charla fue la más melancólica que un niño y una niña pudieran tener, y llegamos al punto de que algún día los ángeles te reunirían con tu mamá para que nuevamente estuvieran juntos, pero para mí te fuiste antes de tiempo. Nuestras charlas se incrementaron con el paso del tiempo solo cuatro años nos separaban nuestra edad era muy similar y nuestra soledad era exactamente igual, con el paso de los años la barrera de la edad desapareció nuestra confianza había alcanzado el más alto de los picos pensado por los dos, me contaste cuando te le declaraste por primera vez a la niña que te gustaba cuando tenías trece años, practicaste conmigo un montón de veces y compartiste tu triunfo conmigo, celebramos con una dosis de chocolates tu primer noviazgo, mientras que yo te contaba que había conocido a un niño que me gustaba mucho, me escuchabas prestando suma atención a las palabras de una niña que comenzaba a despertar para salir al mundo. Cuando saliamos a jugar nuestro deporte favorito el baloncesto, eramos dos enemigos en la cancha no existían nuestro lazos sentimentales mas que para levantaros del suelo cuando caíamos.
Ahora de la bruma espesa sale el recuerdo de nuestra primera pelea estabas mal porque no entendías algún tema relacionado con el colegio y yo te pedí una explicación me gritaste tan horrible que yo hize exactamente lo mismo y luego me puse a llorara porque pensaba que había perdido a mi mejor amigo por no entenderlo por primera vez, y fue cuando entendí que aparte de mis problemas también estaban los tuyos, fui hasta tu cuarto con una ofrenda de paz un chocolatina y la aceptaste y compartiste conmigo y ahí me enseñaste que la humildad es algo que se adquiere con los errores que cometemos y hasta ahora lo comprendo, cuando ya no estas aquí para agradecerte
Después aplicamos a la vida real lo de levantarnos del terreno de juego cuando caímos; y así pasabamos la vida. Cuando cumplí catorce años nuestra relación de amigos tomo mayor fuerza pues ahora estabamos más parejos que nunca tu tenías dieciocho años, habíamos compartido lo suficiente para conocer al otro, empezamos a salir a las fiestas de tus amigos juntos, y ha conocer la otra parte de nosotros mismos aquella parte que el otro tenia oculta, la facinación por lo peligroso por la adrenalina y aunque esta te saco de mi vida yo no puedo borrarla porque de ella proviene los mejores recuerdos que tengo de ti.
Cuando decidiste marcharte de la casa se fue un pedazo de mi contigo y uno de ti se quedo en la casa, esperando que algún día regresaras aunque en el fondo aquel pedazo sabía que aquello era imposible, una vez aconstumbrada a verte los fines de semana nuestra relación de hermanos que son amigos se intencifico porque comenzamos a extrañarnos y hablar más seguido, me constabas más cosas que antes e igual yo salimos casi todos los fines de semana los dos para que tú dejaras tus problemas de la U a un lado y yo los del colegio en el olvido, hablamos por horas hasta el amanecer soliamos leer juntos mis libros favoritos haciendo las voces de los personajes, de nuevo me contaste que tenias novia nueva que era una de mis amigas y que sabías que eso no me hacía gracia pero que la amabas te apoye quien era yo para decirle algo a un angel que me llenaba de amor y de compresión quien era yo para decirte que eso estaba mal cuando tu mismo habías descubierto en mi que antes de ser cabeza soy solo corazón, así que te apoye. Ahora me viene el recuerdo de que esa misma noche dijiste que yo era la mejor hermana del mundo y yo tan solo dije tu eres el mejor amigo del mundo, y aun hoy cuando tu partida me ha dejado un hueco en el corazón sigo pensando que eres el mejor amigo del mundo porque me invitaste a tu muerte y fui yo quien me negué a acompañarte.
Recuerdo tu terror cuando te confesé que tenía novio, no podías criticar ni decir nada porque en definitiva había crecido como lo habías dicho el día de mi cumpleaños utilizando la poesía que solo yo sabía que escribías, me dijiste " La oruga se transformo en la mas bella de las crisálidas que vi pasar por mis ojos, luego de eso tuve que esperar un tiempo para ver aquella crisálida transformada en una mariposa que esta lista para desplegar sus alas que están llenas de sueños donde las esperanzas están tan nuevas que brillan y llenan el recinto de luz hoy eres libre para iniciar a volar bajo el cielo estrellado donde las posibilidades son infinitas en el arte del amar, pero el sufrir estará presente y mis brazos serán las ramas fuertes donde podrás aterrizar para consuelo encontrar". Te abrace y te dije "te quiero mucho", y las lagrimas brotaron por mis ojos
Después de cumplir mis quince años las salidas se hicieron más seguidas, las llamadas más largas y la compresión mayor, estábamos felices cada quien con su pareja, pero mi felicidad fue efímera, pues mi primera decepción amorosa no se hizo esperar llego, y me rompió el corazón en dos, y tu poema se hizo realidad "Tus brazos fuertes fueron las ramas fuertes donde logre aterrizar y consuelo pude hallar", esa noche llore hasta mas no poder en tus brazos, y tus manos me sirvieron de pañuelo, no sabes como me alegro que estuvieras justo ahí para ayudarme a unir los pedazos de mi corazón y secar mis lagrimas. Después de superar esta prueba me contaste que tenias lo suficiente para cumplir uno de tus más grandes sueños, comprarte tu moto, te apoye como para variar y de verdad que no me arrepiento de haberlo hecho, porque con ella corrimos juntos, y cumplí uno de mis sueños correr en carreras en el autodromo, gracias a eso viví los mejores momentos de mi vida, la adrenalina corrió como nunca por mis venas, y me sentí libre llena de vida.
Y este año, cuando cumplí dieciséis años, la pasamos genial, me hiciste una celebración como la que había pensado, organizaste una fogata en el parque de mi preferencia ese que es más bosque que parque, invitaste a mis amigos más cercanos, conseguiste a tu banda de amigos para que tocaran mis canciones favoritas de Polo Montañez, Bacilos, etc. canciones con letras que sirven para bailar, la pase mejor que si me hubiesen hecho la fiesta típica, no sabes como disfrute ese momento, como me encanto lo que hiciste y la magia que lograste revivir en mí, no tuve fiesta de quince pero la tuve de dieciséis y fue lo mejor del mundo gracias por todo mi Mono. Esa ha sido la noche más mágica de mi vida, la más llena de felicidad y para rematar la perfección de la noche, el firmamento estrellado y acompañado por la luna y el calor de tus brazos sosteniéndome en mi burbuja personal.
Cuando me entere de tu partida me negué a aceptarla con todas las fuerzas de mi alma, no lo creí hasta que no te vi, inerte en una cama, frío como el mármol sumergido en un sueño profundo en los brazos de las más incomprendida fuerza del mundo la muerte, adiós por ahora, porque algún día espero volver a verte pero primero tratare de cumplirte la promesa de ser una profesional cuésteme lo que me cueste, quiero que desde el cielo te sientas orgullos de mí, y veas a tu mariposa hacer sus sueños realidad, aunque su árbol de brazos fuertes se halla ido de este mundo ya, dejando un ilusión rota y un ala a medio quebrar.
Por eso hoy en medio de la niebla que inunda mi corazón, no hallo mas que la nostalgia que mi alma se empeña en sentir, y los recuerdos que mi cabeza se empeña en repetir haciendo un esfuerzo para que mis lagrimas no escapen de mis ojos.
Para ti que te fuiste, a un lugar donde por el momento me es imposible alcanzarte.