miércoles, 13 de julio de 2011

LA MUERTE

Moribunda, en esta cama veo como se me va la vida y como el brillo de tus ojos se apaga. Amor mío no quiero que mueras conmigo ni que te entierres en vida, no quiero que mueras conmigo, me rehusó a pensar que te quedaras a mi lado a verme morir, quisiera seguir viviendo para poder estar a tu lado, para verte  sonreír una vez más; pero mi cuerpo ya esta cansado, tantos medicamentos me han intoxicado, tantas agujas que me han clavado, tantos maltratos que ha aguantado mi cuerpo y mi alma. Pero por seguir a tu lado soy capaz de aguantar esto y mucho más, por darte felicidad se me olvidara el dolor.


No, puedo evitar quejarme pues el dolor se ha intensificado, y tus ojos me miran sufrir, mientras que tus labios se articulan para decirme en un susurro "No te vallas quédate aquí", piensas que ya ni siquiera te escucho y que no puedo ver tus lagrimas; pero si puedo te veo y te escucho, tu voz ha cambiado mucho, ahora es triste y sombría, y no sabes cuanto me duele verte y sentirte así. Quisiera verte sonreír de nuevo, volver a ver ese brillo en tus hermosos ojos azules de los cuales me enamore, tan solo quisiera verte sonreír sinceramente desde tu corazón.


Ahora me estas acariciando, tu mano de nuevo pasando por mi rostro, estas frió como siempre, eso me hace recordar tus abrazos, tus caricias nuestra casa, pero algo me sorprende tus ojos están llenos de lagrimas, no sabes cuanto me duele que estés así, ahora volteas tu cara como si supieras que te observo, y veo que tu hermosa mirada se pierde en la nada, miras al  vació, tu otra mano sostiene mi mano derecha donde esta el anillo que me regalaste dos semanas  después de habernos conocido; y de nuevo me hablas "Quiero morir contigo", eso sale de tu boca, no sabes como me queman esas palabras, quiero gritarte y decirte que tienes que seguir viviendo, y volver a enamorarte, que no puedes seguir pegado a mí, que ya no tengo esperanza.


Trato de hablar y tu me dices, "No te esfuerces" pero sigo insistiendo, tienes que escucharme, tienes que hacerlo,¡maldita sea escúchame!, pero porque no me escuchas, tengo que decirte que no puedes morir conmigo, pero la voz no me sale; ahora me acaricias los labios con tus dedos los bordeas como solías hacer cuando estábamos juntos, trato de quitar tus dedos de mis labios, notas mis gestos y de nuevo hablas, me dices "la muerte nos unió y te juro que no nos separara". Ahora notas que trato de hablar y tratas de escucharme y te digo "Amor,  sigue...viviendo", y me respondiste, "Sin ti para que vivir, sin ti todo pierde sentido", de nuevo tomaste mis manos y besaste mis labios, no sabes cuanto deseaba tus besos; pude sentirte feliz nuevamente, y pude entender que yo en tu lugar hubiera hecho lo mismo.


 Después de aquel beso expire, mi alma salio de mi cuerpo y pude ver como tú te enterrabas una daga en el corazón y desplomaste a mi lado besando de nuevo mis labios rígidos, y moriste a mi lado, morimos como siempre lo soñamos, como Romeo y Julieta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario