domingo, 10 de marzo de 2013

EN LA PROFUNDIDAD

Solo me encuentro contemplando un mar de recuerdos, donde no hubo tiempo para  decir un "te quiero", donde solo se escucho un lamento en mi interior... un lamento que se hunde en el estupor del recuerdo de tu mirada, o de las notas del piano que tocabas en aquel rincón del viejo bar, ese rincón donde te ocultabas y llorabas, aún no sé ¿Por qué llorabas?, jamás te lo pregunte o mejor jamás quise saberlo y quizás ese fue mi error... jamás preguntarme que había detrás de esa tono dulzón de tu voz, de esas sonrisas a medias tras la rendija de tu corazón... no quería saberlo por que temía que aquello se volviera un tormento que no podría cargar, o  un recuerdo que se inmortalizara en algún recóndito lugar y creí que lo mejor era olvidarse de aquello.

y olvidándome de aquello, me sumergí en ti, pero sin contar contigo, o mejor sin tener en cuenta que solo nadaba en una parte de tu interior y no en todo tu ser, nadaba por donde quería y dejaba atrás esas partes que me aterraban, y reitero que gran error debí nadar por allí primero encargarme de sanar heridas del pasado, de guardar recuerdos en el mar ahondado de tu pecho, pero por sobre todas las cosas de llevar un rayo de maldad, de sol de lo que representase mi presencia en tu corazón a esos lugares donde la paz era tan solo un preludio para la tormenta, pero soy tan... cobarde... que decidí hacer caso omiso a las señales. 

Mientras pasaba, el tiempo y yo ocultaba aquellas partes de mi vista y apagaba los gritos de tu alma con una sonrisa sonoramente hipócrita  tú te ibas consumiendo en el desconsuelo en darme todo sin recibir nada, en dejarme hundirme, pero sin ahogarme mientras tú te ahogabas sola, y yo seguía nadando por donde me placía sin saber que en ese viaje te perdería, seguí nadando en ti, haciéndote el amor con frecuencia, atendiendo tus males superficiales, diciendo "te quiero y te amo" al viento, por que a ti estás frases ya no te llegaban, por que mi amor, era más un monstruo egoísta que un sentimiento del corazón, y  mientras mi monstruo se juntaba con el tuyo para consumirte, tu alma se juntaba con la mía para hacerme el amor y esconderme tu melancolía.

Y así llego ese día, en el que me di cuenta que me quise más a mi que a ti, que fui feliz sin preguntarme si tú lo eras, y aún peor es que te abandone estando a tu lado, ¡estaba ahí y te perdí! ... te encontré en la cama sumida en la desesperación, llorando ahogada en tus propias lágrimas, y apenas me viste  trataste de ocultarlas, pero era tarde me di cuenta que aunque te ame jamás fui capaz de desnudar la totalidad de tu ser, de entender los dolores arraigados en tu alma, y mientras yo te observa... tú.... tú... saltaste por la ventana y yo no alcance a tomarte la mano ni a preguntarte que te pasaba.




No hay comentarios:

Publicar un comentario